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20090903

Problemática de la coincidencia III

Me descubro (tarde) siguiendo una estrella polar que no es, que invierte a su antojo los polos de mi ser, a veces sin querer, a veces haciéndome estrellar en una ruta tan alterna que no es posible seguir. Mientras observo mi brújula, has llegado a tu destino hace ya tiempo, y yo me quedo maldiciendo inconveniencias de una mala sincronización. Navego a través de oleadas de incertidumbre, sin cordura; soy capitán y esclavo de mis propias decisiones. De mis propias incoherencias, conclusiones al acecho de una mente ingrata y susceptible, como el mismo mar de identidades que he tenido que sortear y que al final responde a un solo nombre. O tal vez creo que en ocasiones llego a islas desiertas y seguras, que tan sólo condescienden con mi forma de viajar.

Será que sólo pienso en tus
ojos como una expresión del color del universo, o una extensión de un portal hacia otro mundo persuasivo y paralelo. Puede ser que me he sentido absurdamente afortunado por contar con tu presencia, tan fugaz como frecuente tu ausencia. Incluso es posible que halle cierto extraño placer en tu silencio suspicaz. La coincidencia se vuelve un problema cuando es alimentada por respuestas ambiguas, por suposiciones yuxtapuestas con minutos transcurridos bajo polvo cósmico y las nubes de testigos.

El problema de esa sonrisa es el estado que provoca, de vulnerable, obsesivo y fatídico embeleso, la gravedad intransigente que convierte al corazón en estadística más de tus recuerdos. Como si contaras las hojas secas bajo tus pies, con el desdén oculto y típico de quien se sabe poseedora de mis momentos de luz e inspiración. El problema de una mirada, de una palabra, es que le quita toda facultad a mis intentos por hacer del olvido un modo de vida. Lo inquebrantable de mi espíritu adquiere entonces cualidad de ficticio.

El problema de la coincidencia es la combinación de ojos y café. De música en clave que no deja de sonar a sueños entre calles y paseos entre la luna con la estela de tu voz. El problema de coincidir es querer alinear tus minutos con mis días, tus días con mis semanas, en búsqueda tan sólo de una memoria contigo que transforme este mundo y le conceda explicación. El problema de la coincidencia... es que al mismo tiempo existe, y no.


20090819

Heartbeats

Influenciado por mi actual e insoportable bloqueo creativo, decidí postear lo siguiente, que tiene ya algunas semanas. Es curioso lo que se puede lograr juntando algunos versos/estrofas significativos de algunas canciones que me gustan. Por supuesto, puede resultar en una sarta de incoherencias, pero creo que esto no salió tan mal. Espero que reconozcan por lo menos unas 3 ó 4. Canciones, no incoherencias ;)

One night to be confused
one night to speed up truth
and you change the beat disguised
like a call to realise

I am all the days
that you choose to ignore,
and anything to make you smile,
it is my better side of you to admire

I would like someone to make a map,
mark my home and draw some lines that match,
'cause she knows that it'd be tragic
if those evil robots win
I know she can beat them

Here I dreamt I was an architect
and I built this balaustrade
to keep you home, to keep you safe
from the outside world
I'll be the fire escape that's bolted to the ancient brick
where you will sit and contemplate your day
Ooh I don't know what to do
about this dream and you
I wish this dream comes true
Help, I'm alive!
My heart keeps beating like a hammer,
so maybe tomorrow I'll find my way home

Lay off, don't stray
well my kind's your kind
I'll stay the same!
Gravity, release me
and don't ever hold me down,
now my feet won't touch the ground

I've had enough of this parade
I'm thinking of the words to say
(as the world is soft around her
leaving me with nothing to disdain):
and I'm shaken, then I'm still;
when your eyes meet mine I lose simple skills,
like to tell you all I want is now.

20090804

So give me coffee and TV

Hoy es martes. Y de repente, se me olvidó que lo era, pensé que era miércoles. Creo que existe una explicación perfectamente lógica: el vaso de frapuccino moka con crema batida que me estoy tomando en este momento. Ya sé, probablemente después me queje de su casi obsceno contenido calórico (jajaja naah, no es cierto), pero no me importa. Y es que un café como este, específicamente, es una de las cosas más deliciosas del mundo. Si me dan a escoger entre esto y el aroma de las palomitas recién hechas, la verdad es que me pondrían en una verdadera encrucijada. Sería una lucha encarnizada entre dos monstruos hechos de sabrosura. Me atrevo a decir que hace que el tiempo se pase más rápidamente y, contrariamente a lo que comúnmente se pensaría que provoca, es decir, la aceleración de los sentidos, a mí en particular me relaja bastante. Porque cuando uno mejor se la pasa es cuando más rápido transcurre el tiempo ¿no? ¡Qué diablos! de repente ya son las 11 de la mañana.

Y es que, independientemente de sus propiedades acelerísticas (¡bravo! acabo de inventar una palabra) y al mismo tiempo relajantes, no se puede negar que una taza/vaso/lata de café, ya sea caliente o frío -prefiero este último, si me preguntan- resulta el pretexto perfecto para interactuar no solamente con otras personas, sino con nuestro propio mundo. Piénsalo: ¿a poco no trabajas más a gusto con un café a la mano? ¿no fluyen mejor las ideas? Y si lees un libro ¿no imaginas más fácilmente personajes y escenarios? Si conversas con alguien ¿no te cuesta menos trabajo aclarar lo que vas a decir antes de hacerlo, o entender por completo lo que te dice? Oh yeah, let it flow.


Por estas razones (ok, seguramente hay muchas más, pero para mí éstas son las principales), he aquí una oda corta al café, totalmente improvisada:

oh! café, que desarmas conflictos,
con tu líquida sustancia,
pequeña fuente de desvaríos

oh! café, que haces juego con ojos y sonrisa,
eres auténtico imán de palabras
eres genuino autor de felicidad fluida

oh! café, por favor haz que el momento
que con sabor haces que transcurra
regrese a mí sin mayores miramientos
y dure por lo menos una taza por cada luna.



20090727

Oh rainy day, come 'round

Me gustan las tardes lluviosas por dos razones. Una de ellas es ver llover desde mi ventana. Seguramente pensarás "¿y eso qué tiene de entretenido?". La verdad es que no tengo una respuesta clara para eso. Tal vez me entretengo con cosas muy simples. Tal vez lo hago porque lo sencillo resulta una especie de alimento para mí, que tengo tendencia a complicar todo. La única certeza con que cuento es el olor a tierra mojada. Creo que es una de las cosas más agradables del mundo. Le da un sentido de renovación a todo lo que observo debajo del agua cayendo. Ya sea un jardín, una banqueta, otra ventana... sea lo que sea, es como si la atmósfera se lavara, como si de pronto todo se detuviera y sólo se está ahí, mirando las gotas fundiéndose con el entorno, o chocando con él. Como si algo o alguien hablara y sólo observando la lluvia, escuchándola caer, pudiéramos reunir claves para descifrar un mensaje que, por supuesto, siempre es diferente.

La otra razón es tal vez un poco menos común. Hace poco pude hacerlo, y recordé cuánto me gustaba. Caminar bajo la lluvia puede tener un efecto un tanto terapéutico. Obviamente, hablo de una lluvia moderada, no de una tormenta, no me gusta para nada la idea de una pulmonía, gracias. Bajo el agua golpeando mi cabeza, las ideas fluyen un poco más lentamente, hasta convertirse en frases aisladas; incluso dan ganas de quedarse de pie en un lugar, y solamente sentir el aire alrededor. O no sentir nada. Ser testigo de la luz filtrándose entre prismas que gravitan un momento y se deshacen en el suelo. Ser parte de un fenómeno más allá de mí mismo, poco menos que perfecto (para serlo sólo me faltaría el tacto de tu mano). No sé, quizá ya estoy en el proceso de terminar de volverme loco, sólo me gustan estas cosas que de repente, y por extraño que parezca, resultan de ceder a un impulso ocioso y latente.

I wanna hold your hand.
- The Beatles






20090712

Detalles de una alegoría

Me recuerdo preso de la dulce transición de tu mirada a tus labios.
Me supongo libre de todo tipo de miedo. De todo tipo de tiempo.
Nos volvemos entes desafiando las nubes,
conquistando la luna,
habitando el espacio entre el agua y la espuma.

Me convierto en alquimista de palabras imposibles,
para ver si así consigo detenerme en el milagro de tu boca.
Para ver si puedo conjurar alguna fórmula infalible
contra lo efímero de este momento
que se vuelve nada más que consecuencia
de un ardid publicitario de mi mente.

Cuento los segundos implacables que le quedan de vida
a este mundo paralelo. A este inocuo universo.
Y de repente todas las piezas concuerdan si sonríes.
Ya no importan sobredosis de pensamientos.
Ya no importan las crisis de incertidumbre
Todo está bien cuando te escucho hablarme de tus sueños
con esa claridad que te sigue a cada paso,
con esa paz que emana de tus ojos de ocaso.

Así, frente a frente, es como quiero estar siempre.
Percibiendo tu voz infiltrándose en mis venas.
Sintiendo que subsisto a base de suspiros.
A base del tacto de tu nariz con la mía.
Entonces tomas mi mano,
y mis dedos se entrelazan con los tuyos tan despacio
como puede ser posible conocerte.
Te acercas y me besas
tan natural como inesperadamente,
y navegamos entre estrellas y notas musicales
y planetas que cambian de color a nuestro alcance.

Al final, comprendo que todo esto no es más que
una ficción demasiado perfecta,
en la que estas líneas se convierten en poesía,
y los versos intentados tocan tu alma.
Lo que sí hay de cierto es un te quiero
que gravita dentro mío
y que simplemente quiero estar contigo,
aún sin espacio ni planetas,
sin crestas marinas, ni lunas, ni acordes,
ni siquiera estrellas que mirar.
Verás, me encanta la versión de ti
que asalta mis ideas y mi descanso,
y puedes llamarme irremediablemente loco,
pero adoro mucho más estar despierto
para poder verte a los ojos.


So when I see you next we'll make the most of it,
tell the sun to start moving again.

- Athlete